Marassá y la Nada 01.10.2013

JAVIER DE PISON 1

 

”Marassá y la nada” es una narración extraordinaria, un diálogo poético que evita las formas narrativas tradicionales para crear un espléndido mosaico de la historia y las tradiciones de dos países y de sus diásporas.. Una cita de “Mi vaso verde”, poema de la escritora dominicana Altagracia Saviñón, va tejiendo paralelos entre el pasado y el presente, entre el aquí y el allí, ámbitos que se invaden unos a otros hasta convertirse en una línea borrosa en la que no existe diferencia entre los sueños y la realidad. “Marassa y la nada” (Editorial Santuario, 2014), de la escritora y curadora Alanna Lockward, está hecha de conversaciones y descripciones que ofrecen nuevas maneras de percibir la realidad. Descifrar significados no es la clave para entender de qué trata esta historia. “Las palabras que no se dicen pesan más que una enciclopedia”, escribe acertadamente Lockward.

Gabriela Vainsencher. "El Tipo". 2008.

Esquivos como el rastro de los sueños por la mañana, los personajes del libro nos dan una intensa sensación de la convulsa historia de dos países, Haití y República Dominicana, de generaciones pasadas y presentes, una presencia fantasmal tejida a través de símbolos, reflexiones y ecos que nos permite mirar a través del espejo a un mundo mágico. Esa es la geografía de “Marassá y la nada”, de una isla antaño llamada Saint-Domingue, en la que difícilmente coexisten República Dominicana y Haití, donde al Oeste se le llama el Sur, donde nada es lo que parece. “Cuando llueve en Puerto Príncipe, las montañas se derriten como un helado inmenso, como si Pompeya reapareciera a cada rato en el Caribe para terminar una lección inconclusa”, escribe Lockward sobre las tormentas que deshacen el paisaje.

El nombre de la novela —Marassá— alude a una divinidad gemela del panteón haitiano del vudú, hermanos idénticos que conjugan no sólo sexo masculino y femenino en cada uno, sino un juego de palabras, sílabas y onomatopeyas que en diferente orden contienen diferentes significados y que son también los nombres de algunos de los personajes y de las palabras que aparecen repetidas como un mantra en “Marassá y la nada”: Mara, rama, mar, ritmo.

Fragmentos de conversaciones entre diversos individuos van esbozando lentamente un paisaje fantasmagórico de las situaciones de los personajes de “Marassá y la nada”, en Haití, en República Dominicana y en muchos otros lugares donde se encuentran y hablan sobre sus relaciones entre ellos y con esos países. Narración de lectura inicialmente ligera, casi inconexa, hasta que comienzan a aparecer profundos significados que vinculan a los personajes, con los que Lockward va tejiendo un complicado mosaico en el que “cada gota (de agua) es como un dedo sobre el tambor del mundo”.

Basándose en tradiciones orales, en mitos y recuerdos, además de en su propia historia familiar, las historias de Lockward se mueven como espíritus para formar lo que la autora describe como “un acantilado de azúcar en un mar de la lentejuelas”. Es un libro que abarca más historias y más verdades del pasado y el presente que nada de lo que he leído en mucho tiempo, y la autora lo hace de una manera que sólo puede calificarse como notable.

Recursos • Alana Lockward: alannalockward.wordpress.com • Editorial Santuario: editorialsantuario. blogspot.com

Dental Tribune No. 7, 2014. Volume 11. Miami.

MARASSA Y LA NADA JAVIER DE PISON  (pdf)

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